jueves, 1 de febrero de 2018

NIÑOS EN PELIGRO

Al concluir el día después de una jornada de trabajo, o bien,  luego de una noche de fiesta o bien al finalizar unas estupendas vacaciones en un lugar paradisíaco, lo que más ansiamos es llegar a casa, a nuestro hogar, el espacio donde podemos ser uno mismo y comportarnos tal cual somos, asimismo el refugio donde nos aislamos de todo el bullicio del mundo.  Sin embargo,  así como el hogar nos brinda seguridad y pertenencia, también puede convertirse en el sitio en el cual estamos expuestos a más peligros, especialmente durante la infancia.

Por contradictorio e increíble que parezca, muchas veces el hogar  puede ser el lugar más inseguro y peligroso para los niños, ya que ahí suceden muchos accidentes, algunos de ellos inimaginables.

En los hospitales y clínicas es común que lleguen a los servicios de urgencias, niños que sufren accidentes en casa, los cuales pueden resultar tan graves que incluso ponen en peligro su vida.

Los niños, como parte de su desarrollo y aprendizaje empiezan a explorar todo lo que les rodea, tocan, huelen, comen, experimentan con sus cinco sentidos. Muchas de las cosas que  hacen, las realizan por imitar a los adultos con los que conviven, sin considerar el riesgo al que se exponen. Como no conocen el miedo, no son capaces de medir consecuencias, son temerarios, arrojados, valientes e incapaces de  delimitar el peligro. Decía mi abuelita, que la ociosidad es la madre de todos los vicios y los niños por curiosidad hacen actos temerarios en su inmadurez y proceso de aprendizaje propios de su etapa de vida.

Es por ello, que los adultos que conviven con niños, deben estar muy alertas de todos aquellos lugares y situaciones que puedan atentar contra  la integridad física o la vida de los infantes en su propia casa.

Uno de los sitios en donde más peligro corren los niños es la cocina. Es en ese lugar en donde convergen sustancias y artefactos dañinos, que por lo regular quedan a su alcance o que se las ingenian para acceder a ellos.

De los accidentes más frecuentes en los niños se encuentran  las quemaduras durante el cocimiento de los alimentos. Por esa razón se recomienda que al momento de poner las sartenes al fuego, las asideras (mangos o agarraderas) se encuentren hacia adentro de la estufa y que no sobresalgan, pues los niños pueden jalarlas y derramar sobre ellos los alimentos en cocción, provocándose quemaduras severas e incapacitantes, que pueden causar deformidades permanentes.

De igual manera, en la cocina se encuentran tuberías de gas butano o gas natural, tomas de corriente que pueden estar cerca de agua o líquidos,  utensilios     punzo-cortantes como cuchillos, tenedores, pela-papas, picahielos, tenazas, espadas para carne, palillos de dientes, entre otros. También aparatos electrodomésticos como licuadoras, batidoras, hornos de microondas, cafeteras eléctricas, exprimidores, por nombrar algunos. Todos los artefactos citados, en manos de un infante o incluso de un adolescente que experimenta, se pueden convertir en armas letales.

Otro factor de riesgo que existe en la cocina es  la costumbre de guardar debajo del fregadero los  productos para limpieza, como los cáusticos para quitar cochambre o  sarro, los insecticidas, cloros, ácidos y otras sustancias que son verdaderos venenos si se llegan a ingerir. Y qué decir cuando estas sustancias se conservan en recipientes de refresco o jugo sin etiquetarlos debidamente y que un niño por confusión  puede consumir.  

Situación similar sucede en el área de lavado en donde se encuentran contactos eléctricos y agua. Una combinación peligrosa. Las lavadoras actuales tienen un mecanismo de protección que al levantar la tapa el motor se detiene inmediatamente. Sin embargo, las lavadoras y centrifugas antiguas no tienen esta cualidad y son capaces de seguir funcionando aun con la tapa levantada, de tal manera que sus aspas pueden hacer la función de licuadora con las manos de un niño al introducirlas por curiosidad o accidente.

Más de una vez me ha tocado atender niños que han ingerido raticida que los adultos le ponen a pedazos de pan o galleta en lugares como lavaderos o cocinas. Afortunadamente la mayoría de estas sustancias tienen un efecto anticoagulante, por lo que no son letales de forma inmediata para el ser humano. De hecho, la forma en cómo funcionan es la siguiente: Al ser ingeridas estas sustancias por los roedores, se produce un proceso de fragilidad capilar por disminución de las plaquetas (trombocitos) en la sangre. El animal, al introducirse por lugares pequeños, desliza su cuerpo provocando lesiones en su interior que le provocan hemorragias, por lo que fallece por un choque hipovolémico.

En una ocasión presencié en el servicio de urgencias pediátricas la atención de un niño que accidentalmente había ingerido ácido muriático. Las secuelas que deja en el esófago como la estenosis, impiden posteriormente pasar alimentos hacia el estómago.

En las salas y comedores de las casas, también existen peligros. Pongo como ejemplo los muebles que los niños escalan cual montañas y que por su mismo peso pueden inclinarse hacia ellos ocasionándoles serias lesiones. También los muebles con esquinas puntiagudas, los cristales, los objetos de cerámica, son causa de lesiones por contusión e incluso de heridas que tienen que suturarse.

Es muy común, que las puertas del domicilio sean verdaderas trampas para los dedos de los niños, provocando lesiones que van desde pequeñas contusiones hasta fracturas o la pérdida de las uñas e incluso de alguna  parte de los dedos. Nadie que no lo haya visto o sufrido se imagina lo grave que pueden ser estos accidentes.

Las escaleras requieren mención especial, pues muchas veces carecen de apropiados barandales de protección, lo que facilita las caídas desde lugares altos. También es común que los niños dejen juguetes olvidados en las escaleras, que al estar ahí se convierten en obstáculos al caminar, lo que provoca caídas por pérdida de equilibrio.  Además de los juguetes, cualquier objeto o sustancia  tirada en el piso, sea de las escaleras o de otra parte de la casa, es un posible causante de caídas en un niño o adulto.

Otro sitio de especial atención es el baño, pues  es un lugar de mucho peligro para los niños, ya que ahí las caídas están a la orden del día. Dada su naturaleza por jugar, es común que los niños salten bajo la regadera o inventen multitud de juegos que los ponen en peligro de resbalarse con el piso mojado o enjabonado, así como golpearse la cabeza con la jabonera o llaves de agua.  Por tal situación, es recomendable que los niños deben bañarse bajo la supervisión de un adulto.

Los dormitorios son lugares de alta peligrosidad en el sentido de  que las camas se convierten en trampolines que provocan caídas y lesiones. En Yucatán, estado  donde nací y crecí, se acostumbra dormir en hamacas, algo verdaderamente placentero. Pero que para los niños resulta sumamente atractivo al  usarlas  como  catapultas.

Es importante que a los niños  se les  enseñe  la responsabilidad del cuidado de sí mismo y su bienestar físico,  por lo que el orden y la limpieza son puntos clave en la prevención de accidentes.

Los adultos que conviven con infantes, deben hacer un análisis de los sitios y situaciones que puedan provocarles  un accidente. Deben corregir, asegurar, rotular, resguardar, verificar el buen funcionamiento y prever los posibles riesgos que amenazan la integridad física de los niños en el hogar.

Recordemos que después de un accidente, nada es igual.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar.

Cancún, Quintana Roo, México. Febrero del 2018



¿Fiesta próxima? CARUDA Canta y Baila te pone la música


lunes, 1 de enero de 2018

PELIGRO EN LA DIVERSIÓN

Esta navidad, en la ciudad en donde vivo nos despertamos con la lamentable noticia de que a un adolescente de 12 años le explotó en la cara un cohete que le quitó la vida. Lo que en su momento era diversión con juegos de pirotecnia entre amigos y familiares, se convirtió en un trágico evento.

En México, el uso de pirotecnia es común en los festejos como parte de una tradición popular. En esta práctica que refleja gozo y algarabía,  el error más grave que se comete  es dejar los artefactos explosivos en manos de los  menores de edad y  sin la supervisión estricta  de un adulto capacitado en el manejo de los mismos.

No todos los artefactos pirotécnicos son letales, pero si casi todos pueden causar algún tipo de lesión.

En mi ejercicio profesional, me ha tocado atender personas con  quemaduras leves, graves, amputaciones de dedos, heridas profundas, lesiones oculares y otras tantas provocadas por la pirotecnia.

Recuerdo el caso de un niño el cual al reventar un cohete, con el movimiento natural que se emplea para aventarlo, éste le explotó en la mano junto a la oreja, rompiéndose el tímpano con hemorragia ótica, perdida casi total del pabellón auricular (oreja) y amputación de dos dedos de la mano. Este paciente perdió la audición del oído afectado.

La lesión más común en el uso de la pirotecnia, son las quemaduras en sus diferentes grados y también traumas acústicos que pueden condicionar tinnitus (escuchar grillos) de forma temporal o permanente.

Así mismo, los perros son muy sensibles al estallido de la pirotecnia, y aunque es un tema veterinario, considero importante mencionarlo para el conocimiento de los dueños de mascotas.

Sin embargo, no sólo la pirotecnia produce accidentes que incluso llegan a ser mortales. Existen juguetes aparentemente inocuos que pueden causar lesiones.

La mayoría de los juguetes, tienen por ley, especificada en las envolturas y cajas la edad de los niños  a  quienes están dirigidos. Es importante respetar estas indicaciones al adquirir un juguete, ya que algunos contienen piezas pequeñas que pueden condicionar ahogamientos al ser deglutidos de forma accidental, o bien  introducirlos en orificios naturales del cuerpo como lo son oídos, nariz y ano.

De igual manera, las envolturas de estos juguetes pueden causar asfixias. ¿Recuerdas algún niño que al abrir el juguete, esté jugando con la bolsa o caja que lo contenía? Una bolsa plástica en la cabeza le puede causar la muerte a un infante.

El uso de patines, patinetas, bicicletas o cualquier tipo de vehículo que utilice ruedas y que pueda alcanzar cierta velocidad al desplazarse, debe hacerse con la adecuada  protección para el menor además de la supervisión de un adulto. Cierto es que un casco,  un protector de codos o rodillas no va a impedir la caída, pero definitivamente  puede minimizar las lesiones que se sufran.

Y estoy hablando de juguetes fabricados bajo estrictas normas de calidad y prevención de accidentes, pero ¿y los juguetes que se adquieren en el mercado informal?

Estos productos, los cuales entran casi siempre de forma ilegal al país, son económicos porque están hechos de materiales de mala calidad, reciclados, tóxicos o incluso mortales.

Los juguetes que cuentan con luces de tipo láser, pueden causar severas quemaduras  oculares en las personas que se exponen a éstos, aún cuando pareciera que se trata de simples juguetes inofensivos. Por lo que cabe señalar que debe evitarse dirigir la luz hacia  los ojos de sí mismo o de otra persona, ni por un breve tiempo.

Asimismo, otro elemento derivado de los juguetes,  que puede resultar de peligro para la salud es la pintura con alto contenido de plomo, la cual puede causar intoxicaciones severas en los niños, quienes son los más afectados.

Y qué decir de los rifles deportivos que utilizan diábolos o municiones, que por descuidos o no saber usarlos, suscitan accidentes que lesionan la piel o los ojos.

Definitivamente, el ser humano en su desarrollo conoce su medio ambiente a través de experimentar por medio de sus sentidos. Y mientras más pequeños son en edad, los niños exploran en busca de aprendizaje, lo que se conoce como curiosidad. Esto hace que los infantes durante sus tiempos de juego estén expuestos a situaciones de peligro. Por lo tanto, es imprescindible que se encuentren bajo la estricta vigilancia de un adulto, según sean las circunstancias del juego, del juguete o bien, de las condiciones físicas y emocionales del menor.

Los niños son capaces de tragarse todo: pilas, partes pequeñas de juguetes, pintura de los mismos, sus envolturas y cuanta cosa esté relacionada con estos artefactos. Es parte de la naturaleza de los niños.

Pequeños objetos metálicos desprendidos de los juguetes pueden causar cortaduras o laceraciones en la piel. También  pueden ser introducidos en las tomas de energía eléctrica provocando electrocuciones.

Es obligación de los adultos el conocer el correcto funcionamiento de los juguetes que se les proporcione a los niños. Se debe leer detalladamente el instructivo y conocer los efectos peligrosos que pueden causar, así  también saber  cómo revertirlos y cómo resolver cualquier incidente que se presentara.

No permitamos que la alegría de recibir un regalo o la algarabía de una celebración,  se conviertan en una tragedia o momento de  tristeza y dolor.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Enero del 2018





viernes, 1 de diciembre de 2017

MOJAR LA CAMA: ENURESIS NOCTURNA

La enuresis nocturna (orinarse en la cama durante el sueño nocturno) es una alteración que afecta a los niños y que aflige a los padres. Resulta más preocupante cuanto más edad tiene el paciente, pues ésta situación  puede seguir presentándose incluso en la adolescencia.

Es común que los padres angustiados, acudan a la consulta solicitando un medicamento que ayude a su niño a dejarse de orinar, al considerar que por su edad ya no se debe orinar en la cama mientras duerme. Sin embargo, esta condición es un proceso normal de maduración y aprendizaje del control de esfínteres vesicales (músculos circulares que al abrirse y cerrarse controlan la salida de orina de la vejiga).

Los niños empiezan a tener control del esfínter vesical (dejan de orinarse) aproximadamente de los 3 a los 8 años de edad. Aunque esta situación se puede presentar de forma habitual hasta los 10 años de edad y menos común hasta los 15. Se presenta aproximadamente en  1 de cada 10 niños de cinco años y disminuye a 2 de cada 100 en adolescentes de 15 años. También  es más frecuente en los varones que en las niñas.

Por lo regular, los niños que mojan la cama (enuresis nocturna) a edades de 3 a 15 años, tienen el antecedente de que alguno de los papás cursó con la misma situación.

El problema real de la enuresis nocturna es que los niños que la padecen habitualmente son víctimas de maltrato familiar, regaños constantes, castigos e incluso violencia física. Esto es derivado de la errónea idea de los padres que piensan que su hijo es responsable de ello y al reprenderlos lo único que consiguen es hacer sentir al niño culpable de esta situación, ya que  el orinarse por las noches es algo que ocurre  involuntariamente.

En consecuencia, los castigos, el poner a lavar las sabanas o la ropa, las reprimendas o regaños son acciones que en vez de ayudar, pueden agravar la situación al no generar confianza en el niño, afectar su autoestima y condicionar introversión.

Habitualmente, los niños que padecen enuresis nocturna se niegan a realizar campamentos, dormir en casas ajenas y tienden a no socializar con facilidad.

Es común que la enuresis se presente durante la etapa de sueño MOR (Movimientos Oculares Rápidos), momento en el cual el niño está completamente dormido, desconectado de su voluntad, que por lo general es durante la madrugada. Asimismo, la situación tiende a incrementar en las noches en las cuales desciende la temperatura ambiental.

Ante tal circunstancia, a los padres les corresponde habituar al niño a que  antes de acostarse a dormir tenga la costumbre de acudir a baño a orinar. Esto se le debe enseñar de forma sutil, sin amenazarlo de que si no lo hace va a mojar la cama. En la bibliografía respecto a este tema, existen contradicciones entre los diferentes autores acerca de levantar al niño a media noche para orinar. En lo personal, considero que es una buena práctica que puede ser de gran ayuda durante este proceso.

Así también, otras medidas favorables que los padres pueden implementar son:  

Restringir la cantidad de líquidos que el menor tome durante y después de la cena, evitar que el niño consuma bebidas diuréticas como los tés o que contengan cafeína.

Levantarlo temprano por las mañanas a orinar, como parte de su rutina diaria, aun siendo fines de semana o días inhábiles.

Motivar al menor en algo que se llama programación mental positiva, que consiste hablarle todas las noches al oído cuando se encuentra dormido y decirle con cariño que si tiene deseos de orinar, que se levante para ir al baño.

Cabe recalcar que estas medidas deben aplicarse de una manera sutil,  cariñosa y discreta, sin evidenciar al niño ante los demás miembros de la familia y mucho menos hacerlo notorio ante familiares o amigos para evitar hacer bromas o comentarios negativos al respecto.

Es de suma importancia que el menor esté consciente de la situación que atraviesa, misma que es parte de su proceso personal de desarrollo fisiológico y maduración que es propio de cada niño.  Para ello, los padres deben platicar con su hijo sobre el tema para hacerle saber que no es culpable de ello, que es algo transitorio y que juntos van a pasar esta etapa el tiempo que sea necesario.

De acuerdo con la edad del niño es beneficioso comprometerlo a colaborar para poner en práctica las medidas antes citadas y motivarlo a cumplir metas de noches secas ofreciéndole algún premio, pero enfatizando que si no lo logra, no se preocupe y que reinicie en el intento de mantener seca la cama.

Algunos papás en su desesperación al ver que pasan los días o los meses  de que el infante continúe orinándose de noche, deciden ponerle pañales desechables, lo cual no es adecuado pues no motiva la confianza del menor, e incluso, puede condicionar que no le importe orinarse al pensar que con  el pañal se ha solucionado el problema de no mojar la cama.

Cierto que tampoco es una conducta correcta hacer como que no pasa nada, subestimar la situación, o peor aún, no darle la debida atención. Ni para los padres ni para el niño debe ser algo que pase desapercibido o que sólo sea motivo de regaños. Por el contrario, los padres deben estar atentos de cómo evoluciona esta situación en su hijo para decidir en un momento dado, acudir al médico si nota algo que le inquiete o sea preocupante, con la finalidad de descartar patologías o anormalidades de las vías urinarias como causantes de que se orinen de noche.

Algunos medicamentos como la desmopresina inhalada,  son utilizados para evitar la enuresis nocturna en los niños mayores que van a dormir fuera de casa. Sin embargo, su uso diario no es recomendable.

Como mencioné al inicio, éste es un problema fisiológico que  desaparece paulatinamente tarde o temprano. Va a depender de cada niño. No es una enfermedad. Más bien es una condición pasajera de vida que se aprende a sobrellevar. Un ambiente familiar cálido, amoroso, comprensivo,  favorece que el niño deje de orinarse en la cama por las noches. Por el contrario, los niños que son víctimas de violencia intrafamiliar o bullying, son más propensos a orinarse en la cama.

Tiene más valor la autoestima de en un niño que colchones o sábanas nuevas.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Q.Roo, México. Diciembre del 2017





miércoles, 1 de noviembre de 2017

LA FACTURA DE LOS AÑOS

Desde que nacemos, empezamos un proceso normal de envejecimiento. Nuestras células experimentan un cambio gradual irreversible de crecimiento y reproducción hasta que mueren.

En edad temprana, es mayor la cantidad de células que se producen en nuestro cuerpo, comparadas con las que desaparecen.  Sin embargo, conforme crecemos en edad, la producción celular empieza a emparejarse  con la pérdida a tal grado  que llega un momento en que las células que mueren son mayores en número a las que se producen. 

Estos cambios no son perceptibles a simple vista, sino hasta que el individuo llegue a la edad adulta. Aunque cabe recalcar que va a depender de factores genéticos, ambientales y estilo de vida,  el hecho de que sean más evidentes en unas personas que en otras.

Por ejemplo, la pérdida de cabello es uno de los signos más visibles en los adultos varones y en menor intensidad en las mujeres. El ser humano tiene un promedio de cien mil pelos que forman parte de su cabellera y la pérdida  habitual es de 50 a 150 por día. El pelo tiene un promedio de vida de 2 a 6 años. Cuando la pérdida de cabello es mayor que la producción de mismo, es el momento que se evidencia la calvicie. Este proceso no tiene una edad exacta, pero es a partir de la tercera década de la vida que los cambios son más notorios. Existe una maniobra que se llama Signo de la Tracción de Sabouraud,  que nos puede dar a saber si estamos perdiendo más cabello de lo normal y  consiste en halarse el cabello con la mano y si quedan más de 2 a 3 cabellos, puede considerarse que la pérdida es mayor de lo habitual.

Tampoco debemos confundir la pérdida de cabello natural con la presencia de enfermedades o signos de éstas. Enfermedades como la alopecia areata, las tiñas o micosis, anemia, hipotiroidismo, situaciones como el estrés, estados de desgaste físico como una etapa postparto o postquirúrgico, la aplicación de medicamentos tipo quimioterapia, una dieta baja o pobre en proteínas, situaciones hormonales como las que se presentan durante el embarazo, cambio o suspensión de las hormonas anticonceptivas y la menopausia,  pueden ser causales de la pérdida de cabello.

Las canas por lo general se asocian con vejez. Sin embargo, podemos observar que existen muchas personas jóvenes e incluso adolescentes, con canas. Entonces, ¿por qué nos salen? Las canas o el cabello gris son  consecuencia de una acumulación de peróxido de hidrogeno, lo cual  bloquea la síntesis de melanina, que es la sustancia que le da color al cabello. Por consiguiente, ante la disminución de melanina,   el pelo queda decolorado.  Inicialmente, nuestro cabello es blanco, pero la melanina es la encargada de producir dos pigmentos: la eumelanina que produce una pigmentación marrón oscuro y negro y la feomelanina que genera una coloración entre rubios y rojizos. Las diferentes tonalidades del cabello van a depender de la mezcla de estos dos pigmentos. Por lo tanto, las canas no son sinónimo de vejez, pero si aparecen más rápidamente conforme más edad se tiene y acorde a los factores genéticos agregados.

Las arrugas son una muestra inequívoca de que el cuerpo está avanzando en su proceso de envejecimiento. La piel se deteriora gradualmente y de forma más rápida conforme aumenta  la edad. Aunque  existen factores predisponentes que favorecen   su aparición a temprana edad,  como  son la exposición prolongada al sol o de manera repetitiva, el tabaquismo, el uso de estupefacientes, la falta de descanso, la presencia de enfermedades crónicodegenerativas. Conforme el deterioro de la piel  avanza,  ésta va perdiendo poco a poco su elasticidad, tonicidad y atrofia en sus diferentes capas, para dar lugar a colgajos o excedentes de piel. Como se dice coloquialmente: El que fuma, no duerme o desmadruga, pronto se le forma la arruga.

De igual manera, con el paso del tiempo, la piel va cambiando de pigmentación. Tal como ocurre con las arrugas, los factores predisponentes previamente descritos intervienen también en la aparición antes de tiempo de la hiperpigmentación de la piel. Dichas lesiones o manchas se conocen como pecas. En la mayoría de los casos se desarrollan en las personas mayores de cuarenta años. Las pecas por vejez, también llamadas manchas de la edad, por lo general aparecen en el dorso de las manos de las personas que han estado expuestas al sol durante muchos años. Cuando se envejece, la piel es menos capaz de regenerar las células de la piel. Esto es lo que lleva a la formación de pecas. A pesar de que la gente asocia estos cambios en la coloración de la piel con un daño hepático, las manchas por la edad no están en modo alguno relacionadas con problemas del hígado.

Otro cambio que se presenta como proceso propio del envejecimiento se percibe en la dentadura. Con el paso del tiempo, las enfermedades dentobucales como por ejemplo las caries, la gingivitis, la periodontitis entre otras, acompañadas de una mala higiene bucal condicionan que las piezas dentales se deterioren hasta perderse. Una práctica necesaria es acudir al dentista de forma regular una vez al año  para una atención preventiva, la cual puede salvarte muchos dientes.

Uno de los problemas de salud que con más frecuencia se presenta con el avance de los años son los dolores articulares.

Los dolores articulares son debidos a diferentes causas: sobrecarga articular (cuando el paciente permanece con  obesidad por muchos años),  desgaste o degeneración de la articulación,  lesiones traumáticas antiguas que persisten en la actualidad. También existen enfermedades autoinmunes que pueden aparecer a cualquier edad como la Artritis Reumatoide o el Lupus que condicionan dolor articular. La diferencia que existe entre la osteartritis y la artritis reumatoide es que la segunda causa deformidad progresiva de la articulación hasta el grado que es totalmente incapacitante. Otra enfermedad que puede causar dolores intensos en las articulaciones es la Gota o Artritis Gotosa que es causada por una elevación importante de ácido úrico en la sangre.

Las articulaciones que más duelen son las llamadas articulaciones mayores localizadas en rodillas, cadera y hombros.

Así como el sol, cuando amanece, en el cenit y al atardecer, los huesos de nuestro cuerpo van envejeciendo.

Al inicio de la vida, los huesos tienen más osteoblastos, que son las células encargadas de la producción, mantenimiento y crecimiento de la masa ósea y una menor cantidad de osteoclastos que son los encargados de degradar, reabsorber y remodelar el hueso. Cuando el ser humano llega a la edad adulta (en el cenit del sol) existe un equilibrio entre los osteoblastos y los osteoclastos. Irremediablemente sucede que al avanzar la edad la cantidad de osteoclastos aumenta y la de osteoblastos disminuye (situación que es más evidente en la mujer después de la menopausia). El adulto mayor percibe que empieza a disminuir en estatura, esto causado por el aumento de la resorción ósea, lo que condiciona osteoporosis en diferentes grados.

Cierto es que desde que nacemos empezamos a envejecer. Esto es inevitable. Ante esta realidad nos corresponde actuar con responsabilidad hacia nuestro propio cuerpo, pues  en las  etapas tempranas de la vida  podemos incidir de manera directa y determinante en la disminución o retardo de la aparición de los cambios degenerativos previamente descritos ¿Cómo podremos lograrlo? De cada uno depende el trato que le quiera dar a su cuerpo, que no es una máquina, sino un organismo vivo que sufre y se degenera. Es fundamental tener  hábitos de vida saludable como una alimentación balanceada, practicar ejercicio, evitar el consumo de drogas, disminuir el consumo de alcohol, higiene del sueño (dormir cuando menos 6 horas continuas) y desarrollar una cultura de la prevención al seguir la indicaciones del sector salud respecto a cuidados personales y del ambiente, así como acudir al médico como parte de  un chequeo rutinario.

Dice un dicho: Como te ves, me vi. Como me ves, te verás. A esto agrego una pregunta ¿Cómo te quieres ver? Es por ello que como padres tenemos la obligación de dar a nuestros hijos las condiciones idóneas para llevar una vida saludable, concientizar en ellos la importancia de cuidar su salud y visualizar la calidad de vida que quieren tener más adelante.


Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar
Cancún, Q.Roo, México. Noviembre del 2017






domingo, 1 de octubre de 2017

DETECCIÓN ES PREVENCIÓN

Desafortunadamente,  en nuestro país no existe la cultura de la prevención en salud a pesar de los esfuerzos que realizan las autoridades sanitarias. Son pocas las personas que tienen la costumbre de acudir al médico de forma rutinaria para un chequeo general.

La importancia de realizar detecciones oportunas, recae en que al diagnosticar enfermedades en su etapa inicial, es mucho más factible evitar complicaciones e incluso existe un grado alto de sanación en los casos en que es posible.

La finalidad del presente escrito, es dar a conocer las detecciones que se deben realizar en las diferentes etapas de la vida.

Niños

Habitualmente, los niños son los que reciben más atención preventiva, pues los padres procuran llevarlos de forma rutinaria desde temprana edad a un control de niño sano.

Cuando un niño nace, se le realiza un TAMIZ NEONATAL el cual tiene la función de detectar de forma precoz padecimientos como el HIPOTIROIDISMO CONGENITO, enfermedad silente en los primeros años de vida pero que al irse desarrollando condiciona retraso mental y cretinismo en un niño que nació aparentemente sano. De igual manera, con este tamiz se detectan enfermedades como la FENILCETONURIA, GALACTOSEMIA, FIBROSIS QUISTICA, HIPERPLASIA SUPRARRENAL CONGENITA, DEFICIENCIA DE LA CADENA MEDIA DE ACIL-COA DESHIDROGENADA. El TAMIZ NEONATAL se debe hacer antes de la primera semana de vida. Este estudio es gratuito en las instituciones públicas de salud en México.

También se debe realizar al recién nacido el TAMIZAJE AUDITIVO que nos permitirá detectar de forma oportuna hipoacusia o sordera, lo que en consecuencia puede ocasionar que durante su desarrollo el niño no aprenda a hablar.

El CONTROL DE NIÑO SANO consiste en llevar al niño desde su nacimiento a  una consulta mensual en donde el médico podrá realizar la detección precoz de problemas de salud, prevención de accidentes, aplicación de inmunizaciones, evaluación del desarrollo psicomotor, medición de peso y talla para evaluar su crecimiento y estado nutricional; así como la orientación a padres o tutores sobre aspectos en la alimentación, estimulación temprana e higiene. Este control se debe realizar mensualmente durante el  primer año de vida y de forma trimestral a partir del segundo año de vida.

Adolescentes

En esta etapa la detección se enfoca en el adecuado desarrollo del adolescente, es decir, vigilar que la maduración sexual se presente en tiempo y forma acorde a la Escala de Tanner, que es un instrumento ´que permite valorar que no existan padecimientos que retrasen dicho desarrollo. Durante la adolescencia es importante y necesario que los jóvenes sepan el cuidado preciso que deben dar a sus genitales,  como lo es el descenso del prepucio en los varones y evitar el depilado total en el área púbica de las mujeres, con la finalidad de evitar infecciones genitales o dérmicas. También es de suma importancia que reciban educación sexual, prevención de embarazos y enfermedades de transmisión sexual.

En caso de existir embarazo se debe acudir de manera inmediata al médico,  pues el estado de gravidez en las adolescentes va acompañado de muchas complicaciones, considerándose a estos embarazos de alto riesgo. Mientras más joven es la futura mamá, más grande es el riesgo de complicaciones en el embarazo.

De igual modo, la agudeza visual es un aspecto que se debe revisar, así como caries y problemas derivados de una mala posición dental.

Adultos

A  partir de los 25 años de edad deben realizarse detecciones de:

-Hipertensión Arterial. Debemos recordar  que la presión arterial elevada no da ningún tipo de síntomas, por lo que muchas veces pasa inadvertida y sólo se percibe cuando da señales de problemas mayores.

-Diabetes Mellitus. La elevación de la glucosa en etapas iniciales no presenta ningún tipo de síntomas y el paciente dice sentirse bien.

-Obesidad

-Dislipidemias (elevación en la sangre del colesterol y triglicéridos)

-Virus del papiloma humano o cáncer cervicouterino. Si se ha iniciado vida sexual  antes de los 25 años, las mujeres se deben realizar  el papanicolau.

-Caries, requiere hacer una visita al dentista cada 6 meses.

A partir de los 40 años los adultos  se deben realizar:

-Optometría  para medición de la agudeza visual.

-Mastografía para detectar cáncer mamario en las mujeres que tienen antecedentes familiares directos de esta enfermedad. En aquellas  mujeres que no tienen antecedentes familiares de cáncer mamario, se debe realizar la detección a partir de los 50 años.

-Cáncer de próstata o hipertrofia prostática benigna en los varones que tengan antecedentes familiares directos. En los que no tienen antecedentes familiares de cáncer prostático, se lo pueden realizar a partir de los 50 años. Sin embargo, hay que estar pendiente de datos de uropatía obstructiva, como  son disminución en el calibre del chorro de la orina, orinar por goteo, escape de orina postmiccional (al terminar de orinar), nicturia (orinar varias veces en la noche).

-Virus del papiloma humano o cáncer cervicouterino el cual se detecta a través del Papanicolau.

-Atención en la etapa del CLIMATERIO y MENOPAUSIA.

En los adultos mayores, las detecciones que se deben realizar son:

-Agudeza visual

-Agudeza auditiva

-Osteoporosis

-Salud bucal

-Prevención de accidentes y caídas

-Esquemas de vacunación

En conclusión, vale la pena darle prioridad a la detección oportuna y/o prevención de las enfermedades. Es recomendable acudir a un chequeo médico  de rutina  a fin de detectar padecimientos que en sus inicios pueden ser silentes, es decir, estar presentes sin dar manifestaciones, y que si se detectan a tiempo pueden ser curables. No esperes a estar enfermo para atenderte por un médico. Acude a revisarte regularmente y no veas esto como un gasto, sino más bien como  una inversión en salud.

Y ya para terminar, aunque el lavado de manos no es propiamente  una práctica de  detección, sí es una excelente  medida para la prevención de enfermedades. Te comparto los pasos a seguir en el lavado de manos indicados por la OMS:

1.    Mójate las manos con agua

2.   Deposita en la palma de las manos una cantidad de jabón suficiente para cubrir todas las superficies de la mano

3.    Frótate las palmas de las manos entre sí

4.   Frótate la palma de la mano derecha contra el dorso de la mano izquierda, entrelazando los dedos y viceversa

5.   Frótate las palmas de las manos entre sí, con los dedos entrelazados

6.   Frótate el dorso de los dedos de una mano con la palma opuesta, agarrándose los dedos.

7.   Frótate con un movimiento de rotación en el pulgar izquierdo, atrapándolo con la palma de la mano derecha y viceversa.

8.  Frótate la punta de los dedos de la mano derecha contra la palma de la mano izquierda, haciendo un movimiento de rotación y viceversa

9.   Enjuágate las manos con agua

10. Sécate las manos con toalla desechable

11. Con la misma toalla, cubre la llave del grifo para cerrarla

Por último, me despido recordándote que en octubre es el mes de la lucha contra el Cáncer Mamario, por esto te comparto un artículo que escribí con respecto a este tema: CÁNCER MAMARIO

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Médico Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Octubre del 2017



viernes, 1 de septiembre de 2017

PARASITOSIS INTESTINAL

Es una práctica adecuada desparasitarse cada 6 meses tal como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo,  me sorprende cuando en el desarrollo de mi labor médica interrogo a pacientes y me responden que llevan años sin desparasitarse.

Los parásitos son una clase de biota que causan grandes problemas de salud a los seres humanos. Se adquieren, la mayoría de las veces, a través de la ingesta de alimentos contaminados, por condiciones de insalubridad en el entorno o bien por contagio directo. Y las acciones negativas o malas costumbres que nos hacen susceptibles a ellos son: no lavarse las manos adecuadamente; comer alimentos preparados en la calle o elaborados en condiciones inadecuadas de higiene; ingerir comidas crudas, descompuestas o servidos por personas enfermas; exponerse a la inadecuada disposición de excretas por defecar al aire libre o no contar con drenaje sanitario;  convivir con animales sin tener las condiciones pertinentes (zoonosis); consumir agua no potable ya sea de ríos, lagos, pozos, cenotes, aguadas, depósitos naturales, de lluvia o cualquier otra fuente que no haya sido tratada para desinfectar.

Entre los parásitos más comunes tenemos a las lombrices, las cuales se subdividen en Nemátodos (por su forma redonda) o Céstodos (por su forma aplanada).

Entre los Nemátodos se encuentran  los Enterebios Vernicularis u Oxiuros (como se les conoce de forma común) y la Ascaris Lumbricoides.

En el grupo de los Céstodos podemos encontrar a las Tenias como la Saginata (la cual puede medir varios metros de largo) y a la Solium mejor conocida como Solitaria. También existe un pequeño cestodo muy común en los niños que recibe el nombre de Hymenolepis Nana.

Existen otro tipo de lombrices en los animales (larvas de nemátodos) como el Ancylostoma caninum (en perros) y el Ancylostoma brasiliense (en perros y gatos), los cuales son expulsados en las heces fecales de estos animales y entran al ser humano a través de la piel causando el síndrome de Larva Migrans Cutánea. Este síndrome tiene la característica de que la lombriz al penetrar la piel empieza a formar surcos por debajo de ella, mismos que se localizan con más frecuencia en los pies y nalgas de los pacientes.

Entre los síntomas que las personas pueden experimentar cuando tienen parasitosis se encuentran:

-Dolor abdominal: Es más común después de comer alimentos irritantes, grasosos, que producen gases o muy condimentados.

-Hiporexia: Es la pérdida de apetito y es más frecuente en niños, siendo éste el principal motivo por el cual los padres llevan a sus hijos a consulta.

-Distensión abdominal: El vientre inflamado es común en la mayoría de las parasitosis, pues los parásitos se encuentran habitualmente en el colon (intestino grueso) causando la inflamación del mismo.

-Diarrea: Los cuadros diarreicos pueden tener diferentes características como evacuaciones líquidas o semilíquidas, abundantes o de escasa cantidad, con mucosidad y/o presencia sangre, fetidez sobre todo las de predominio diurno. De igual manera, la flatulencia (gases) es muy fétida y frecuente en este tipo de problemas.

-Náuseas: Pueden ir acompañadas de vómitos y son más comunes un tiempo después de comer.

-Pérdida de peso: El paciente inicia con pérdida de peso, pero en contraparte el apetito se incrementa o sigue comiendo como siempre.

-Llanto nocturno: Es característico que los niños pequeños que padecen oxiuriásis se despierten llorando a media noche.  Estas lombrices tienen costumbres nocturnas, descendiendo en las noches a las periferias del ano a desovar, causando un prurito (comezón) intenso y ardor rectal que despiertan al paciente. Habitualmente, los padres confunden este síntoma con terrores nocturnos. De igual manera, se puede observar directamente a la lombriz la cual es blanca, de pequeño tamaño y del grosor de un alfiler.

-Síntomas respiratorios. El Síndrome de Loeffler, es  una neumonitis eosinofílica la cual se produce cuando las lombrices pasan de la vía digestiva al sistema respiratorio introduciéndose a los pulmones. Es causada por Ascaris lumbricoides, Stronguloydes Stercoralis, Ancylostoma Duodenale y Necator Americanus. Es común que se confundan los síntomas del Síndrome de Loeffler con Asma o Bronquitis.

-Síndrome asténico: La fatiga o cansancio, el dolor muscular y/o articular, la pereza, son comunes en las parasitosis intestinales y pueden deberse a un sistema inmunológico bajo o a la presencia de anemia.

La amiba es uno de los protozoarios más antiguo. Sin ser un parásito o una bacteria, la amiba causa severos problemas gastrointestinales, por lo que habitualmente se realiza un tratamiento profiláctico para erradicarla de forma semestral, junto con los desparasitantes. El paciente puede permanecer mucho tiempo asintomático o presentar síntomas vagos y muy parecidos a los de las parasitosis. Cuando existe abundancia de este protozoario, se presenta un Síndrome Disentérico Amibiano que se caracteriza por la presencia de evacuaciones semidiarreicas de escasa  cantidad, con presencia de moco y/o sangre, cólico abdominal, pujo para defecar, tenesmo rectal (sensación de no terminar de defecar), fiebre, síndrome asténico y ataque al estado general.

Cuando el Síndrome Disentérico se hace presente, es recomendable acudir a un médico y no automedicarse, pues existen enfermedades diarreicas disentéricas que se pueden confundir con la amibiasis.

Existen muchas fórmulas médicas en el mercado para desparasitarse de lombrices y amibas. Es recomendable que el médico, en base a las características clínicas del paciente, elija la más adecuada para su tratamiento.

Como ya he mencionado previamente, la OMS recomienda realizar la desparasitación cada 6 meses. Es importante que el desparasitarse se haga por las mañanas, pues existen medicamentos como el Albendazol que pueden condicionar la salida de las lombrices por la nariz, lo cual  si ocurre en la noche, suscitará otros problemas.

De igual manera, los pacientes con epilepsia que toman anticonvulsivantes, deben tener especial cuidado al desparasitarse de forma automedicada.

Los desparasitantes no se deben dar a mujeres embarazadas, pues se ha demostrado que tienen efectos teratogénicos en los bebés en formación. Así también, a los menores de 1 año no se les debe desparasitar de forma profiláctica. Es recomendable que esta práctica se realice a partir de los 2 años de edad.

El lavado de manos, es una de las medidas más eficaces para la prevención de las parasitosis.

La OMS recomienda la siguiente técnica para el correcto lavado de manos:

-Mójese las manos con agua.

-Deposite en la palma de la mano una cantidad de jabón suficiente para cubrir la superficie de las manos.

-Frótese las palmas de las manos entre sí.

-Frótese la palma de la mano derecha contra el dorso de la mano izquierda, entrelazando los dedos y viceversa.

-Frótese las palmas de las manos entre sí, con los dedos entrelazados.

-Frótese el dorso de los dedos de una mano con la palma de la mano opuesta, agarrándose los dedos.

-Frótese con un movimiento de rotación el pulgar izquierdo, atrapándolo con la palma de la mano derecha y viceversa.

-Frótese la punta de los dedos de la mano derecha contra la mano izquierda, haciendo un movimiento de rotación y viceversa.

-Enjuáguese las manos con agua.

-Séquese las manos con una toalla de un solo uso.

-Utilice la toalla para cerrar el grifo o llave.

En resumen, la Parasitosis Intestinal es una condición que todos podemos padecer en algún momento no importando la condición económica, de vivienda o de salud. De ahí la importancia de incrementar nuestras medidas de higiene y desparasitarnos cada 6 meses, pero recuerda hacerlo con un profesional de la salud. La automedicación no es adecuada.

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar
Cancún, Quintana Roo, México. Septiembre del 201




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