lunes, 10 de enero de 2011

ESTRES

¿ESTÁS ESTRESADO?

¿Recuerdas la última vez que saliste con tu familia de paseo sin hacer ningún tipo de plan?

¿Cuándo fue la postrera ocasión que reíste a carcajadas en una plática en la cual no hubiera alcohol de por medio?

¿Te has levantado muy cansado por las mañanas a pesar de haber dormido por largo tiempo?

¿Has tenido ganas de mandar todo a volar y salir corriendo de tu casa o de tu trabajo?

Las anteriores situaciones pueden ser sugestivas de estar padeciendo estrés. El estrés, de acuerdo a la OMS se define como el “conjunto de acciones fisiológicas que preparan al organismo para la acción”, es la respuesta de nuestro cuerpo a su interacción con el ambiente exterior.

Los síntomas más comunes del estrés son:
· Ansiedad
· Irritabilidad
· Miedo
· Cambios radicales en el estado de animo
· Confusión
· Turbación
· Excesiva autocritica
· Dificultad para tomar decisiones
· Falta de concentración
· Distracción
· Preocupación por el futuro
· Pensamientos repetitivos
· Excesivo temor al fracaso
· Tartamudez y otros trastornos del lenguaje
· Reacciones impulsivas
· Risa nerviosa
· Trato brusco a los demás
· Rechinido de dientes (Bruxismo)
· Contracción de las mandíbulas
· Incremento en el consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias
· Incremento en el riesgo de padecer accidentes
· Incremento o disminución del apetito y en consecuencia del peso
· Contracturas musculares
· Manos frías, sudorosas o temblorosas
· Dolores de cuello o espalda
· Alteraciones en el sueño
· Dolores abdominales de tipo cólico y alteraciones del tránsito intestinal
· Cuadros gripales frecuentes
· Boca seca
· Alteraciones en la respiración
· Dolores de pecho o palpitaciones
· Temblores

Claro está que dependiendo de la personalidad del paciente, de su interacción con el medio ambiente y de la situación de vida es como se presentarán estos (o incluso otros) síntomas.

En muchas ocasiones se escuchan las siguientes expresiones: “Estoy estresado”, “tengo mucho estrés” etc., sin embargo, la utilización estas aseveraciones de forma indiscriminada frecuentemente resulta errónea.

También se da el caso de que el paciente tiene estrés y no lo sabe, pensando que está cansado o incluso enfermo de otro tipo de afecciones.

El estrés está presente desde el momento mismo de nuestro nacimiento. El cambio brusco del medio interno en el cual el feto se desarrolla hacia el mundo exterior va a condicionar estrés en algún tipo de grado.

Cuando el niño va desarrollándose, de acuerdo a sus diferentes etapas presenta estrés, pero la diferencia entre un adulto y un niño es que estos primeros saben (no siempre) identificar el estrés.

De igual forma existe un tipo de estrés laboral que se conoce como Síndrome de Burnout o de estar “quemado” en el cual el paciente acusa un cansancio crónico que condiciona una baja productividad y es condicionado por jornadas laborales largas, sobrecarga de trabajo, descanso inadecuado, falta de vacaciones, hastío laboral, etc.

Si tienes estrés, pues no te estreses, lo importante es identificar el estrés y no creer que tengas alguna enfermedad grave.


Dr. Carlos Baquedano Villegas

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